Bellos por naturaleza


No es novedad que las formas de la naturaleza muchas veces superan lo que el hombre (o mujer) pueden hacer. Geometrías complejas y formas aparentemente azarosas pero naturalmente armónicas que han inspirado a generaciones de artistas, diseñadores y arquitectos. Entonces, a la hora de decorar tu casa, ¿por qué no ir directamente a la fuente? Simple, barato, ecológico, sustentable, reciclable, local y todo lo que nos encanta. Recogiendo una rama de árbol seco y transformándola en una salvaje escultura o recolectando las piñas de los pinos o un par de vainas de semillas y exhibiéndolas como objetos de arte, somos conscientes con nuestro medio ambiente, reducimos nuestra huella de carbono y paramos un rato de llenarnos de basura plástica “made in china”.

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Hidratados con estilo

Si hay algo que debiéramos aprender de los gringos es la buena costumbre de tomar agua. Vas a un restaurant y antes que te sientes ya tienes un enorme y refrescante vaso de agua frente tuyo… y la verdad es que en verano y con los altos grados que marcan los termómetros se agradece. En general es simplemente “tap water” o sea, de la llave o de la “canisha” como dirían los argentinos. La gracia está en que van constantemente rellenando tu vaso para mantenerte hidratado todo la comida o en buen chileno “para baldear la cubierta”.

En tu casa puedes hacer lo mismo. Pero, ¿cómo haces para poner ese jarro de vidrio precioso, pero enorme y guatón, en el refrigerador lleno de comida para tus comensales?. ¿Existe alguna alternativa al práctico pero poco estiloso jarro Arc para refrigerador?.

Bueno, poco tiempo atrás se lanzó una nueva marca de agua mineral premium chilena, llamada Aonni, nombre inspirado en los Tehuelches o Patagones también llamados Aonikenk, ya que desde las tierras que habitaba esta extinta etnia se extrae. El tema es que la botella en donde viene es maravillosa. Fue diseñada inspirándose en las pinturas corporales de los Tehuelches y en los hielos glaciares de la Patagonia chilena y su forma asimétrica la hace un elemento súper atractivo para tu mesa. Vale la pena probarla y así abrirse a la nueva tendencia mundial de tomar aguas premium (¡¡de verdad se puede notar la diferencia!! compra distintos tipos y haz una cata a ciegas y verás). Cuando se acaba y gracias a que trae una tapa que mantiene sellado el contenido para evitar los malos olores y que permite reutilizarla cuantas veces quieras, puedes llenarla con agua y mantenerla siempre en tu refrigerador, lista para hidratarte con estilo.

Arriba: Agua Mineral Aonni, en el Mundo del Vino, La Vinoteca, Wain y Coquinaria, pronto en restaurantes. $3.490 aprox.

Nota: Ojo que además ganó la “Best New Still Water 2010” y “Best New Bottle in Glass 2010” en el 7th Global Bottled Water Congress , Water Innovation Awards, Gleneagles, Scotland y “Best New Water 2010” en Interbev 2010 trade show – Florida, EEUU, así que tendrás a una multipremiada en tu mesa por menos de $5.000.

La Abandonada

Esta es la historia de una mesita de arrimo que vivia en una casa de Ñuñoa y era maltratada por sus dueños. Ella que nació de madera fina, fue clavada, cubierta con una fórmica de poca monta, golpeada y finalmente abandonada en la calle. Enfrentada al frío y la oscuridad de la noche se aferró a un árbol para compensar su cojera, producto de los abusos sufridos. En la medianoche cuando ya creía que sería transformada en astillas por el malvado camión de la basura vio a lo lejos como se acercaba un príncipe azul montado en un corcel de dos ruedas. Éste galán la recogió y la llevó con extremo cuidado a su hogar. La lavó, le sacó suavemente los clavos que la torturaban y removió con cariño la horrenda vestimenta de formica con que sus antiguos dueños la castigaron. Con una suave lija su salvador frotó la madera pero ella misma le pidió que le dejara algunos rastros de lo que había pasado, mal que mal era su historia y debía saber vivir con ella, no quería transformarse en esas mesas recauchadas que tratan de olvidar lo que han sufrido a punta de barnices brillantes o lacas con extra cobertura. Luego ella fue acomodada en un lugar privilegiado y compartió con sillas nuevas, algunos sofás antiguos y una serie de nuevos amigos que la hicieron sentir por primera vez en casa.

Arriba:
– Mesa recogida en la calle en el día del “Cachureo” y Reciclaje de Ñuñoa. Avisan el día en el portal de la comuna.
– Mecheros decorativos de cerámica en Imagen
– Set de Mini cactus en Jumbo
– Escultura en cerámica gres, Gloria Álvarez Schneider, galvarezceramica@hotmail.com

Diseño Ecológico, 1.000 ejemplos

Este fascinante libro nos muestra cómo debiera ser el diseño de objetos, la decoración y la arquitectura de interiores HOY, año 2011, cuando todo es desechable, tenemos basura que nos sale hasta por las orejas y hay una tediosa tendencia al arribismo y las apariencias.

Primero, es un libro de una edición preciosa, con muchas fotografías y una gráfica cuidada. Segundo, nos enseñan a través de iconos, en cada uno de los ejemplos, de qué se tratan los términos, tan escuchados por estos dias, “Comercio Justo”, “De origen Local”, reciclable, reciclado y biodegradable entre otros.  Tercero, los ejemplos que aparecen son muy variados y abarcan desde alfombras tejidas de ruedas de bicicletas, cables y algodon, hasta parlantes fabricados en madera de roble de barriles de whisky.

Cada caso nos enseña y nos abre la imaginación para recrear nuestros propios diseños ecológicos: reciclando (comprando en Franklin o en el Parque de los Reyes o pintando, retapizando y arreglando los muebles de la abuela, por ejemplo), usando productos locales (mimbres de Chimbarongo, gredas de Pomaire) o un mix de todo (creando una mesa de un tronco caído,  adornos con ramas de arboles, reutilizando jarros y envases, etc, etc, etc). Recuerden que no sólo separando latas, vidrios y papeles podemos ayudar a nuestro medio ambiente, con estas ideas logramos eso y también ayudamos a nuestro bolsillo y… lo mejor es que se ve increíble!.

Arriba: Diseño Ecológico, 1.000 ejemplos, de Rebecca Proctor, en Librería Contrapunto

Los pisos naturales olvidados

En un momento en donde la invasión de la imitación es ya un hecho y estamos rodeados de fotolaminados, termoformados y enchapados en vez de madera o piedra (que por motivos varios pero principalmente económicos, son cada vez más difíciles de obtener) es bueno ampliar la mirada y ver que otras alternativas nos ofrece el mercado hoy.

Linoleo: Si!!!!!!!!!! L I N O L E O! lo que pensábamos era un piso horrendo, plástico, que se usaba en baños y cocinas de nuestras abuelitas y que imitaba baldositas con flores siniestras nunca fue Linoleo!! Eran versiones vinílicas, sintéticas y de un espesor ridículo que hacia que se notaran todas las imperfecciones. El linoleo es en realidad un fantástico revestimiento de piso y además es 100% natural! Es aceite de linaza, mezclado con harina de madera y colorantes naturales, todo sobre una base de yute. ¡Casi te lo puedes comer! La gracia es que viene en muchos colores, diferentes texturas y pueden usarse en cocina, baños y además se ve súper bien en espacios públicos de la casa como el living, comedor o pasillos. Para darles una idea del resultado final, parece una losa de hormigón afinado del color que elijan. Viene en rollos de 2 m de ancho y las uniones casi no se notan. ALTAMENTE RECOMENDADO.

Sisal: Si lo tuyo es la alfombra, recomiendo darle una mirada a las alfombras de sisal. También son naturales y tienen una calidez y textura potente, lo que lo hace ideal para dormitorios o salas de estar. Hay en varios colores, siempre en la gama de los tabacos, arenas y amarillos y hay también varias texturas. Les recomiendo las más finitas porque las otras pueden ser un poco “pinchudas”.

Arriba:

Piso Marmoleum de Forbo, en MultiCarpet. Color, Volcanic Ash.

Alfombra Sisal, Linen Nuez, en Silacor Larraín Alfombras

La rústica

Debo reconocer que siento pavor hacia lo “rústico”. En general siempre cae en el mal gusto, la exageración y la “huacharacha”. Pero debo reconocer también que muchas veces las formas naturales que nos entrega la “madre tierra” son bellas y, combinadas con elementos simples y de diseño mínimo, logran tremendos aportes en la decoración de nuestras casas.  Troncos, mimbre, ramas y rocas pueden ser comedores, lamparas, soportes de mesas de centro y adornos, pero !cuidado! la brujita de crin, con la bailarina de conchitas y la barbie con vestido de crochet y un rollo de confort entre su piernas no entran en esta categoria.

Arriba:

– Mesa de comedor de estructura metálica con oleo opaco gris grafito,  cubierta de tablones de Roble Pellín (un roble muy viejo, de madera muy dura y rojiza) tratados con Cerestain Incoloro

– Sillas apilables Hille de polipropileno rojo y negro y patas cromadas en Muzard

– Arte:

La Llave, Oleo sobre Tela, Víctor Mahana

Grabado, Beatriz Abarca (inaugura Taller este jueves, vayan)

El desierto de Santiago

El paisaje natural de Santiago es comparable con Arizona. ¿si? ¿cómo? ¡Imposible, pero si Arizona es un desierto!. Efectivamente en Santiago tenemos un paisaje semidesertico que podemos apreciar claramente si avanzamos un poco por la carretera hacia el norte o si simplemente subimos a los cerros cordilleranos. Pero, ¿y a mi que me importa? bueno, importa cuando quieres tener en tu casa un pasto verde maravilloso e impecable y no lo logras. En general las especies de pastos requieren de una gran cantidad de riego para subsitir y también sabemos que muchas veces no tenemos tiempo para regar, sale muy cara la cuenta del agua o simplemente nos da lata agarrar la manguera todas las tardes.

Entonces recurran a los cubresuelos de suculentas – plantas que tienen la capacidad de almacenar liquido frente a la escasez de agua, no son plantas “deliciosas” (¿les suena el cactus? bueno son como las primas rastreras). Este tipo de cubresuelos requieren de muy poco riego, crecen rapidamente y pueden hacerlo en suelos arenosos o de baja calidad, lo que las hace perfectas para los jardines en nuestro Far West Santiaguino. Si no, vayan a mirar las Docas en las playas de la zona central.

Arriba:

– Cubresuelo de Aptenia Cordifolia, en Vivero La Pintana (es como una mini Doca, muy verde, con florcitas fucsias)

Iluminación 101

Nunca está demás repetir la importancia de la iluminación en la arquitectura.  Frente a la invasión de nuevas tecnologías, cientos de nuevos tipos de ampolletas y el énfasis en el ahorro energético que finalmente estamos observando, claramente se vuelve difícil tomar decisiones que cumplan con todas nuestras expectativas y que nos permitan tener espacios bien iluminados, flexibles y sobre todo que no parezcan carnicerías o pabellones quirúrgicos y que a fin de mes no tengamos que pagar millones por la electricidad.

Por hoy nos enfocaremos en los focos embutidos para lámparas dicroicas.

¿Qué es una lámpara dicroica? ¿De verdad les interesa? Lo importante para nosotros es que se trata de esos foquitos que entregan una luz muy agradable, potente y con una excelente reproducción de color (en chileno, no te ves verde).  ¿Por qué embutidos? Simple, este tipo de focos están pensados para destacar otros elementos o crear un “dibujo” en el muro y no para destacarse por sí mismos (para eso están las lámparas de lagrimas).

Ok, pero ¿Cómo elijo cual usar? Si quieres utilizarlos en un lugar donde quieres destacar una escultura o un muro, usa un equipo súper simple, del mismo color del cielo (!!blanco!!) con una lámpara que vaya directo a 220V (se llaman GU10) para ahorrarte el transformador y fundamental: ¡pon un dimmer! ¿Por qué? Porque te permite crear distintos ambientes y ahorras energía si lo pones en los niveles más bajos. Ojo, estos focos provocan altas temperaturas y hay que darles un volumen de aire para que puedan ventilarse (si no terminan quemándose rápido y dejan el cielo con una mancha como de quemado).

Si los vas a poner en un lugar donde las personas permanecen (un comedor, living o un espacio donde uno se sienta por un largo rato) usa un equipo antideslumbrante, vale decir que no ves la fuente de emisión de la luz (de nuevo, en chileno, el foco está más adentro).

Ahora si quieres usar los focos GU10 de ahorro hazlo sólo en cocinas o baños ya que la reproducción de color no es tan buena, el haz de luz es menos definido (es más parecido a  una nube que a un arco) y se demoran un poco en encender. Y si ya te quieres ir a la iluminación LED invierte en los más caros, los otros simplemente son un asco.

Ojo, que en los dicroicos puedes elegir si el haz de luz es más bien cerrado (25°) o más abiertos (50°), esto significa que es mas focalizado en el primer caso y que abarca más en el segundo.

Arriba:

-Foto1: Focos embutidos para lámpara halógena dicroica de 220V (GU10) color Blanco con dimmer, en Dartel.

– Foto 2: Foco embutido antidelumbrante Lucciola – a Chile lo trae Tecnoluce – con lámpara halógena dicroica de 220v (GU10) en Easy y Sodimac.

– Foto 3: El mismo foco embutido de la foto 1 pero con lámpara de ahorro (sin dimmer, creo que no se puede) en Dartel. Ideal para la cocina. Fíjense que el haz de luz es menos marcado y que la luz es un poco más amarillenta.

Ahora por favor no usen esas ampolletas tipo churro o remolino, luz día… PROHIBIDAS!.

Mini huerta de hierbas vintage

¿Se acuerdan de esas lindas cajas de madera donde venían las cervezas antiguamente ? (javas, creo que se llaman). Bueno, una antigua java puede servir de contenedor de maceteros con distintas hierbas o plantas, manteniendo ordenadas e identificadas tus hierbas y entregándole un entretenido toque “vintage” a tu terraza. Da lo mismo que esté vieja o rota, ¡mejor! así sabemos que es original. Búsquenlas en las bodegas de sus abuelos, en Franklin o en cualquier feria de cachureos, la limpian un poco y ¡listo!.

Remodelable en San Pedro de Atacama II


Siguiendo con las aventuras en San Pedro de Atacama. En estas imágenes está reflejado cómo el ingenio bien utilizado puede crear piezas únicas a partir de los elementos más simples e incluso de desechos.

Una lampara hecha de ramas de chañar y un vaso antiguo sobre una simple estructura metálica cónica. Un colgador de ropa en base a antiguos tiradores de cajones, pomos de puertas y tuercas entre otros. Incluso es posible crear un loco sombreadero construido a partir de brea, ramas de chañar, algarrobo y otros arboles de la zona, además de retazos de cuero de vaca, que en conjunto crean una sombra preciosa y que siempre se agradece en el desierto más árido del mundo.

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